Reconstrucción del suelo pélvico

Afortunadamente, se empieza a hacer. Y menos mal que queda bien claro que es la alternativa cuando el tratamiento sin cirugía no da resultado. Pero me gustaría hacer una nota de atención: Dice, textualmente, que la "señora Bardón ha recuperado la comodidad". Esto nos da cuenta de que aún no somos conscientes del alcance de esta patología, es más, que no se contempla como tal, sino como algo habitual y normal. O es que alguien se operaría de una hernia de columna "por comodidad"??O de una válvula del corazón tambien por comodidad?? No, señores, no es por comodidad, es por NECESIDAD. A continuación, el artículo del diario "EL PAIS: La reconstrucción del Suelo Pélvico no tiene edad". http://www.elpais.com/articulo/salud/reconstruccion/suelo/pelvico/tiene/edad/elpepusal/20110517elpepisal_1/Tes

¿¿También necesitamos ayuda para la menopausia??

TAMBIEN NECESITAMOS AYUDA PARA LA MENOPAUSIA?? Estaba leyendo este artículo y no sabía cómo enfocarlo....y ha caido en mis manos, como una señal, este blog, el cuál recomiendo: http://conacentoenlaa.com/cosas-del-camino/dejadnos/ Me recordaba a la pérdida del empoderamiento que estamos sufriendo las mujeres en el parto y que tratamos de recuperar. Y ahora, en la menopausia. Resulta que tampoco somos capaces de pasar por esa etapa de nuestra vida sin ayuda de fármacos. En fin, otra iniciativa de la farmacopea que trata de convencernos que somos tontas, que nuestro cuerpo no puede y que necesitamos ayuditas...Menos mal que por ahí, en pequeñito, dice que este tratamiento es para las mujeres que lo necesitan , un 20%, pero hay que estar ojo avizor porque durante en todo el escrito se entiende que es para todas las mujeres. Recomiendo echar un vistazo al artículo de El País en el siguiente enlace: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/hormonas/menopausia/elpepisoc/20110513elpepisoc_1/Tes

Precaución con los ejercicios de abdominales

PRECAUCIÓN CON LOS EJERCICIOS DE ABDOMINALES Un tema que no suele faltar, tanto en las clases de preparación al parto como en la recuperación postparto y suelo pélvico es el tema de los abdominales. Incorrectamente, durante mucho tiempo, se han estado ejercitando de una forma incorrecta, unido a la falta de conocimiento que había sobre el estudio biomecánico y consecuencias de este grupo de músculos en relación al suelo pélvico. Los últimos estudios en este campo nos demuestran cómo los ejercicios de los clásicos abdominales (conocidos como crunch)....(leer más...) (...) nos pueden provocar lesión en columna (a nivel discal), suelo pélvico y posiblemente, en los propios músculos del vientre (provocando una diastasis, sobre todo en el postparto, es decir, los músculos rectos del abdomen, que son dos a ambos lados del ombligo, quedan separados). Todos queremos hacerlos a la hora de recuperar la línea. Esta idea va asociada al ideal que nos venden de la tableta de chocolate y que al ser duros de hacer, se asocia la idea de que para lucir hay que sufrir. Pues bien, se puede trabajar el abdomen, pero de una forma diferente, segura y confortable. ¿Por qué? Imaginemos que el abdomen es como una bolsa de agua caliente. Si apretamos en el centro, a modo de apretar un cinturón, podemos ver cómo parte del agua del interior será desplazada hacia arriba y otra hacia abajo. La parte superior asemeja la presión que haría hacia la caja torácica y la inferior, hacia el suelo pélvico. Y ésto es lo que ocurre con los clásicos ejercicios abdominales. Al estar tumbados boca arriba y levantar la parte superior del tronco estamos provocando una presión sobre nuestras vísceras abdominales que serán desplazadas hacia el suelo pélvico. Si encima nos encontramos ante un periné debilitado, la función de contención que éste realizada estará doblemente afectada. Otro aspecto a tener en cuenta es que los ejercicios hasta ahora realizados como abdominales sólo contemplan los planos más superficiales del abdomen, dejando atrás músculos del abdomen de planos más profundos, con lo que estamos provocando un desequilibrio muscular. En definitiva, es muy importante el trabajo de los abdominales, pero de una forma segura y guiada por un buen profesional.

Después de la cesárea, curando la herida emocional

DESPUÉS DE LA CESÁREA, CURANDO LA HERIDA EMOCIONAL (leer más...) (...)A veces las cosas vienen a nuestro camino...Me comentaba una mamá tras sufrir una cesárea ( o será inne-cesárea) que sufría un poco de depresión postparto. Que se sentía triste, que estaba viviendo un duelo. Y me ha llegado este artículo.... Es un artículo de Ibone Olza, extraído de la web de SINA( Asociacion de apoyo a la lactancia materna y crianza consciente en Valencia). Se estima que aproximadamente una de cada cinco o de cada cuatro mujeres españolas dan a luz por cesárea. En la mayoría de los casos la intervención se decide de manera urgente por problemas en el parto. Esto conlleva que se puedan dar situaciones de verdadero estrés o incluso miedo por la vida de la madre o del niño. Por eso la recuperación es lenta y no sólo depende de los aspectos físicos.También hay que cuidar el lado psicológico. Algunas madres aceptan bien la intervención y se recuperan sin problemas. Pero para otras mujeres el impacto puede llegar a ser muy fuerte, aunque raramente lo llegan a hablar porque se sienten culpables de no estar felices en el nacimiento de sus hijos. Nunca imaginé que pudiera tener problemas para parir. Despues de 6 horas de parto dijeron que la vida del niño corría serio peligro. Pasé mucho miedo, incluso pensé que me iba a morir. Mi marido tuvo que esperar fuera. Nada más nacer se llevaron a mi hijo, apenas lo di unos segundos. Mientras me cosían me sentí tremendamente triste y sola, los profesionales apenas me dijeron unas palabras. M.P. Las circunstancias que rodean una cesárea pueden ser muy estresantes para la mujer y para su pareja. Toda situación de riesgo vital conlleva un estrés psicológico grave. A veces los profesionales de la salud no son conscientes del sufrimiento psicológico que estas situaciones pueden generar. Muchas mujeres que han tenido una cesárea urgente cuentan cómo en las semanas o meses que han seguido al nacimiento han revivido los momentos del nacimiento en su cabeza como si de una película se tratara. A menudo pueden experimentar además tristeza o rabia, pero puede ser que no exterioricen estos sentimientos ya que los que le rodean suponen que está feliz porque que ha sido madre. Empezar a exteriorizar estos sentimientos de tristeza es el primer paso hacia la recuperación. Por otra parte, si la mujer ya sabía que el niño iba a nacer por cesárea probablemente la intervención haya sido menos traumatizante. Pensaba que sería el día más feliz de mi vida y fue uno de los peores. Cuando me llevaron a la habitación ni siquiera tenía ganas de ver a mi hija. Creo que soy una mala madre por no estar feliz a pesar de tener una niña preciosa. M.C. El tener que dar a luz por cesárea puede suponer una pérdida: el nacimiento soñado no ha sido como se pensaba. (esto también puede suceder cuando el parto, a pesar de ser vaginal, ha sido traumático). Incluso cuando la cesárea ha permitido que el niño nazca sin problemas la madre puede estar triste por no haber tenido un parto natural. Esta tristeza no significa que no quiera al hijo cómo la que más. Otro factor que puede incrementar la tristeza es la propia debilidad que la operación genera. Una cesárea es cirugía mayor abdominal y encima nada más salir de la anestesia hay que ocuparse de un recién nacido. Si encima se ha perdido mucha sangre en la intervención, y si en la clínica la madre no consigue descansar bien, la situación de agotamiento hace que todos los sentimientos de tristeza aumenten, pudiendo llegar a causar una clara depresión. Me siento fracasada y frustrada por no haber parido. Por ridículo que parezca también pienso que he decepcionado a mi marido. Creo que la culpa fue mía por no haber hecho una buena preparación al parto. El parto es mucho más que la llegada al mundo de un hijo. Es también un momento crucial en la vida de muchas mujeres. Desde que tenemos la primera regla se nos dice que así podremos tener hijos y el parirlos es algo innato en nosotras. El tener que parir por cesárea puede motivar que la mujer sienta que su cuerpo le ha fallado o incluso que es culpable de no haber cuidado bien al hijo que llevaba dentro. Estos pensamientos pueden ser obsesivos: continuamente se le da vueltas al tema pensando qué se podía haber hecho para que las cosas fueran de otra forma. Una forma de aliviar estos sentimientos es hablar con los profesionales que atendieron el parto o incluso con otros médicos o matronas que pueden ayudar a entender mejor lo que sucedió. Muchas veces el padre también se ha llevado un buen susto y puede estar preocupado por la recuperación de su mujer o por los futuros embarazos. O puede ser que no entienda la tristeza de su mujer si el niño está perfectamente. Compartir estos sentimientos en la intimidad permite aliviar los sentimientos de culpa y aceptar que ser padre o madre es en la realidad más complejo que en los sueños pero también mucho más enriquecedor. Deseamos más hijos, pero yo me siento incapaz de volver a pasar por una experiencia así. Sólo de ver el hospital se me pone la carne de gallina. No sé si algún día superaré esta situación. Hablar de todos los sentimientos que rodean una cesárea o un parto traumático facilita el ir curando la herida emocional. Los motivos que generaron una primera cesárea no tienen porque repetirse. Con el tiempo, el apoyo de la pareja y con la información adecuada se puede poner la experiencia en perspectiva. La lactancia y el ver crecer al hijo o hija son desde luego ayudas valiosísimas para superar el trauma. Aunque el siguiente embarazo puede estar marcado por el miedo a que se repita, el ir hablando del tema y el apoyo de la comadrona o el ginecólogo sirven para poder afrontar el nuevo nacimiento sin miedos. Si los profesionales no muestran este apoyo puede ser beneficioso el buscar una segunda opinión o incluso el cambio de equipo médico. Ayudan a superar la cesárea: * Descanso y tranquilidad. Cuando alguien está convaleciente de la operación no debería estar pendiente de recoger la casa para recibir a las visitas. Por eso puede ser aconsejable posponer las visitas hasta que el bebé ha cumplido un mes, por ejemplo, y dedicar todo el tiempo posible a descansar. * Hablar con los profesionales y preguntar todas las dudas concernientes a la operación. Incluso si la madre estuvo despierta durante la cesárea puede no recordar muchas de las cosas acontecidas. Si es difícil localizar al profesional que atendió el parto siempre se puede solicitar un informe detallado o una copia del historial médico. * Reconocer y aceptar los sentimientos de pérdida o de tristeza si están presentes. “Lo importante es que el niño está bien” es uno de los comentarios más repetidos tras una cesárea. Claro que sí, pero también es importante reconfortar a la madre y aceptar su frustración si ella la siente así. * Hablar con mujeres que han pasado por una experiencia similar produce un alivio importante. En internet existen foros para apoyar a mujeres que busquen apoyo para superar esta experiencia. http://www.elistas.net/lista/apoyocesáreas. * De cara a siguientes embarazos, saber que no tiene porque volver a suceder. Se estima que hasta un 80% de las mujeres que han tenido una cesárea pueden tener luego un parto vaginal. En Estados Unidos incluso hay mujeres que han parido después de dos o más cesáreas. Los estudios demuestran que los centros donde más se respeta el parto natural tienen tasas más bajas de cesáreas sin que ello incremente los riesgos para la madre o el niño. Una buena información y preparación al parto son la mejor manera de evitar una cesárea innecesaria. Si hay que volver a pasar por una cesárea se pueden pedir algunos cuidados que facilitan la recuperación física y psicológica. Solicitar que el padre esté en la intervención y pueda coger al bebé nada más nacer, que la madre esté informada en todo momento, o que se mantenga un clima de silencio durante la cesárea permite recuperar la sensación de respeto y cariño que debería rodear todo nacimiento.

La Navidad interior

LA NAVIDAD INTERIOR Las Navidades se han convertido en una agotadora carrera de compras masivas de computadoras, teléfonos celulares, cámaras digitales, i-pohne, i-pod, y algún que otro juguete de plástico entre tanta tecnología. Las principales invitadas a la fiesta son las tarjetas de crédito, que se desangran en su afán por llenar todos los vacíos existenciales. Comemos hasta el hartazgo, discutimos con qué parte de la familia pasaremos las fiestas, abrimos los regalos entre llantos de niños desbordados…y terminamos desahuciados después de la terrible maratón. (leer más...) Más profundamente, cada mes de diciembre compartimos el ritual de recordar una vivencia sencilla y extraordinaria: la historia de una madre que atravesó su parto en medio de la naturaleza, entre sus cabras, sus asnos y sus bueyes, amparada por un hombre llamado José. Según algunos textos, José partió en busca de la partera pero cuando ésta llegó, Jesús ya había nacido. La mujer al mirar la escena exclamó: “Ese niño que apenas nacido ya toma el pecho de su madre, se convertirá en un hombre que juzgará según el Amor y no según la Ley”. Esa preciosa criatura fue recibida en una atmósfera sagrada, con el calor del establo y bajo el éxtasis de la mirada amorosa de su madre. Dos mil años más tarde aún estamos festejando el nacimiento de un niño en buenas condiciones y reverenciando el milagro de la vida. Pensándolo así, la Navidad debería ser la ocasión para rendir tributo a cada nuevo nacimiento de bebes cuidados y acariciados. Estos niños se convertirán en una generación de hombres y mujeres que traerán sabiduría y paz interior a los seres humanos. Por eso, decidamos si nos importa tanto seguir consumiendo frenéticamente alimentando la nada, o si es el momento de aportar algo de claridad, apoyo y cariño a cada mujer lista para parir, nutriendo el futuro. Laura Gutman

Fisioterapia y tacto

FISIOTERAPIA Y TACTO Por María Rivera Rodríguez Colegiada 1975 El tacto es el primer sentido que se desarrolla en la vida intrauterina(entre la 6-8 semana de gestación) y el último que se pierde antes de la muerte. Cada persona tiene una relación diferente con este sentido, y depende de factores tan diversos como la educación recibida, culturales, experiencias y vivencias facilitadas o inhibidas...(leer más...) (...)La necesidad del tacto y del contacto es innata dentro del mundo animal. Y los seres humanos pertenecemos a este reino. Una cría mamífera, en cuanto nace, necesita del contacto inmediato de hociqueo con su madre para poder sobrevivir. Si no es lamida y masajeada tiene muchas probabilidades de morir. Este contacto también permite establecer los vínculos necesarios para que la madre pueda protegerla y cuidarla. Si no lo hace en los primeros instantes de vida, posiblemente no desarrolle este instinto y no sienta ningún interés por su cría, aun cuando posteriormente se las mantenga juntas. Otros ejemplos los tenemos en los animales de madriguera. Las crías permanecen tiempo solas en su habitáculo mientras la madre sale en busca de alimento. Es una cuestión fundamental para no ser devoradas por depredadores que no defequen, pues cualquier pista de olor podría llevar al enemigo hasta su escondite. Y es por esto que sólo lo hacen cuando la madre masajea el vientre de su prole. Una muestra más de la necesidad del contacto físico. También lo observamos en marsupiales, que necesitan de este contacto y del calor materno para sobrevivir y madurar. La gestación del ser humano debería ir más allá de los 9 meses; debería nacer y tratarse de un ser más independiente y maduro, tal como ocurre en la mayoría de los mamíferos. Por razones biomecánicas y de adaptación a la posición erecta la pelvis de la mujer no podría albergar y dar paso a una cría de mayor tamaño, de aquí se justifica que el bebé humano nazca de una forma "tan prematura", inmaduro, y tan sumamente dependiente. ¿Cómo entonces no va a necesitar del cuidado de su madre, de ese contacto físico tan necesario, para salir adelante? A través del tacto se nutre, alimenta cuerpo y alma. Alimenta el cuerpo en cuanto a los innumerables efectos del masaje: el sistema nervioso (ayuda a la formación de las sinapsis y , por consiguiente, facilita su adaptación al entorno), sistema endocrino (disminuye las hormonas del estrés y estimula la producción de oxitocina, necesaria para la relajación), equilibra el metabolismo, sistema respiratorio, digestivo (ayuda a regularizar el tránsito intestinal, eliminación de gases y heces), sistema circulatorio, integración del esquema corporal, de los sentidos, normaliza el tono muscular del recién nacido, y el patrón de sueño, biorritmos,... Alimenta el alma porque es ese momento de intimidad y complicidad con su cuidador/a (normalmente recae sobre la madre), bebé-madre establecen lazos de unión y conexión (vínculos), afianza el apego, se siente respetado y escuchado,...pues intervienen todos los elementos que participan en el vínculo (vista, olfato, tacto, actitud, hormonas, llanto, sonrisas,...) Y alimenta también a los demás... Ayuda a los padres a comunicarse con su bebé, a comprender sus reacciones, potencia la autoestima y confianza (normalmente mermada en padres primerizos), da pie a tener ese "ratito único" y exclusivo de dedicación que a todos nos gusta y necesitamos, disminuye la depresión postparto, afianza y mantiene la lactancia materna (por medio del tacto aumenta la secreción de oxitocina y prolactina de la madre, en este caso), implicación de otros miembros de la familia, como es el caso de hermanos ( disminuye la rivalidad y competitividad, crea actitudes de respeto ),... Desde nuestro papel como fisioterapeutas tenemos mucho que decir en este campo. Tenemos casi todas las herramientas necesarias para trabajar desde este punto de partida. ¿Qué nos falta? Quizás romper con los tabúes marcados que no nos permiten el contacto físico con los demás, que se toca para rozar y no para sentir, que si "tocamos demasiado" malcriamos a los niños (sinceramente, nunca ví a una ternera, un conejo, un gato,...quejarse de que su madre lo lamiera demasiado....si el instinto natural es tocar a su cría, reunir a la camada y acurrucarla bajo su cuerpo en un rincón protegido!). Ya hemos hablado de los beneficios del masaje en la primera etapa de la vida. En el segundo tercio la persona adulta es independiente, capaz y libre de buscar esas relaciones de contacto, bien por medio de una pareja, con su descendencia, familiares y amigos, se siente desarrollada y plena,... Pero hay un tercio restante que queda más desamparado, es la Tercera Edad. En la vejez, muchas personas viven carentes de este contacto físico con otras personas. Y en muchas de ellas no es la opción elegida, sino impuesta, por muerte de la pareja ( si es que la hubo), lejanía de sus seres queridos, necesidad de vivir en una residencia (donde sus necesidades básicas quedan cubiertas pero no siempre las afectivas), razones educacionales,...Desde mi propia experiencia en el campo de la geriatría he podido comprobar cómo, en muchos casos, "un muy suave masaje de rodillas curaba la artrosis". Siento no poder aportar datos científicos sobre mi trabajo, pero sí que puedo decir que muchos de mis pacientes reclamaban, sin ellos saberlos, esa cercanía y los beneficios del contacto físico. Desde aquí, animo a los compañeros fisios a introducir el masaje como medio de trabajo para el vínculo afectivo. No consiste en hacernos amigos de nuestros pacientes, pero sí que seamos capaces de CONECTAR con los demás por medio de nuestra herramienta más preciada, nuestras manos. Salimos de la Universidad muy preparados para cualquier patología con la que nos podamos encontrar, pero nadie nos prepara para enfrentarnos a un paciente con el que solo nos podemos comunicar por tacto, mirada, voz, un abuelo al que le resulta mucho más reparador un suave masaje que una sesión de infrarrojos, un niño asustado por tantas intervenciones médicas que no deja acercarnos. Esto debemos hacerlo sin perder nunca la referencia de que lo realizamos desde el más estricto respeto, hacia nosotros y hacia quien nosotros tocamos.

¿Es que no somos mamíferas?

¿ES QUE NO SOMOS MAMÍFERAS? Una buena reflexión sobre el tan polémico y actual tema del empoderamiento de la mujer, ese tema sobre el que todo el mundo pensamos que tenemos derecho a opinar, como es la crianza y educación de nuestros hijos, sobre la reincorporación al mundo laboral tras criar y educar a los niños (digo "reincorporación" por no decir "la continuidad en el mundo laboral fuera de casa", que es lo más políticamente correcto, pues esta labor, que normalmente recae sobre la madre, no supone en absoluto dejar de trabajar) (...leer más). (...)El feminismo no consiste en quitarnos el sujetador y decir que nos sentimos liberadas. Es quitarnos ese lastre que llevamos mucho tiempo arrastrando y que nos obliga a renunciar a ciertos aspectos de nuestra vida con tal de poder conseguir unos objetivos y decir que nos hemos desarrollado como mujeres. Quizás esos objetivos lleguen a ser la dirección de una multinacional, empresaria de un negocio familiar, vividoras de la vida o ser madres. Se trata de una opción libre y del poder ejercerla en pleno derecho, no que haya obstáculos(y muchísimas veces, son las propias mujeres) que nos impidan conseguirlos. http://dcarballo.wordpress.com/2010/09/16/ah-pero-%C2%BFes-que-no-somos-mamiferas/

El embarazo, una aventura llena de pruebas

EL EMBARAZO, UNA AVENTURA LLENA DE PRUEBAS (Consumer Eroski, EL 07/10/2009) Control clínico: una visita al mes Las pruebas del embarazo están muy bien protocolizadas para que este proceso natural culmine de forma feliz, tanto para la madre como para el feto. Saltárselas conlleva riesgos innecesarios, ya que gracias a ellas se pueden detectar y prevenir numerosos problemas de salud materno-fetales. Todas las embarazadas, incluso las mujeres sanas, deberían someterse a estos exámenes de forma puntual en los distintos momentos que marcan los protocolos de seguimiento del embarazo.(leer más...) (...)¿Pero en qué consiste este estrecho seguimiento? En general se fundamenta en un triple control: clínico, que consiste en acudir a las visitas médicas; analítico, que implica someterse a varios análisis cada trimestre; y ecográfico, que comprende la realización de tres ecografías. Toda embarazada debería iniciar el control de la gestación a partir de la semana siete u ocho. Este examen clínico incluye una visita mensual al médico, en la que se vigila el peso y la tensión arterial, y se estudian las proteínas de la orina. La detección de cifras de presión altas y niveles elevados de albúmina en la orina indicarían que la mujer puede haber desarrollado hipertensión gestacional, que sería necesario analizar en profundidad. El profesional también habla con la embarazada para sondear cómo se encuentra, practica una exploración abdominal, escucha los latidos del corazón fetal, mide la altura uterina y comprueba cómo está colocado el feto. Primer trimestre: descartar infecciones y anomalías En el primer trimestre, se realiza una analítica general para averiguar el grupo sanguíneo de la madre y su factor RH. Se le realiza un hemograma (recuento global y en porcentajes de los tres tipos básicos de células y su morfología, vistas con un microscopio para descartar problemas sanguíneos como la anemia), un análisis de orina para confirmar que no hay infección y serologías de enfermedades infecciosas que pueden ser relevantes para la buena evolución del embarazo y el desarrollo del feto, como la rubeola, el toxoplasma, la hepatitis B y C, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la lúes o sífilis. Es fundamental detectar a tiempo si la gestante es portadora de estas infecciones. El "Toxoplasma gondii" es el parásito causante de la toxoplasmosis, que se origina, sobre todo, por la ingestión de carne o de productos derivados, crudos o poco cocinados que contengan quistes del parásito. El agua, la tierra o los vegetales contaminados son la segunda fuente de infección, mientras que el contacto con los gatos domésticos se considera un factor de riesgo bajo. Su prevalencia en mujeres en edad fértil es muy variable, entre el 15% y el 77%. Es fundamental que la embarazada inicie el control de la gestación a partir de la semana siete u ocho Su detección es importante porque el 15% de los fetos infectados son sintomáticos al nacer por enfermedades contraídas antes de las 24 semanas. Pueden sufrir hidrocefalia, calcificaciones intracraneales, corioretinitis (que afecta al coroides, una membrana delgada de color pardo, más o menos oscuro, situada entre la esclerótica y la retina) y convulsiones, aunque sólo el 4% tienen secuelas neurológicas permanentes, muerte o ceguera bilateral. Otros signos más inespecíficos son la erupción cutánea generalizada, la ictericia (color amarillento), el hígado, el bazo y el corazón agrandados, anemia, trombocitopenia (plaquetas bajas) y microftalmia (escaso desarrollo del globo ocular). No obstante, cuando estos signos se confirman al nacer, no siempre comportan un deterioro funcional. La ecografía puede detectar algunas afectaciones graves de aparición tardía, asevera Sandra Hernández, especialista en Ginecología y Obstetricia del Departamento de Medicina Materno-Fetal del Instituto Clínico de Ginecología, Obstetricia y Neonatología del Hospital Clínico de Barcelona. Hepatitis B y C. La gestación es una buena oportunidad para hacer un cribado poblacional del virus de la hepatitis B (VHB), ya que la transmisión vertical (de la madre al bebé) es muy alta, de hasta un 80%, si el antígeno HBe es positivo. En los casos negativos, esta cifra se sitúa entre un 10% y un 25%. Para prevenirla, se administra un medicamento, las gammaglobulinas específicas, y se vacuna de forma inmediata a los recién nacidos. A pesar de todo, un 10% de los bebés de madres con antígeno HBe positivo pueden contagiarse. En cuanto a la infección crónica por VHC, el riesgo de transmisión vertical se acerca al 5%. Lúes o sífilis es una infección sistémica producida por un microorganismo, el "Treponema pallidum", que tiene dos vías de transmisión: sexual y placentaria. En los últimos años se ha registrado un incremento importante de los casos de sífilis, por lo que su cribado gestacional se ha convertido en una medida fundamental. El riesgo de transmisión intrauterina aparece a partir de las 14 semanas de gestación y aumenta de manera progresiva. Si la gestante con sífilis no recibe tratamiento con penicilina y se produce la transmisión intrauterina, el resultado es de un 40% de abortos espontáneos o muertes perinatales y un 40% de niños que nacerán con sífilis congénita. Sólo el 20% restante no enfermará, precisa Hernández. La rubeola es una infección de transmisión respiratoria, producida por el virus de la rubeola, de la familia "Togaviridae". El actual programa de vacunación en España se realiza a través de dos dosis de la vacuna triple vírica y ha proporcionado una inmunidad para toda la vida en el 95% de los casos. Por este motivo, su transmisión ha sido erradicada casi por completo, con casos de infección congénita descritos de forma excepcional, en general importados de países sin vacunación sistemática. La rubeola congénita es una infección crónica que comporta afectación y secuelas graves para el feto, de aparición tardía, entre las que figuran la cardiopatía, la oftalmopatía, la sordera y la microcefalia. El VIH. En los últimos años, la transmisión vertical de este virus ha disminuido de forma importante y es inferior al 1% gracias a su detección en el embarazo. Aunque el virus puede atravesar la placenta en cualquier momento y contagiar al bebé, el mayor riesgo de transmisión ocurre en las semanas previas al parto y durante el mismo. Cuando la embarazada es seropositiva, durante las semanas previas al alumbramiento se le administra un fármaco antirretroviral, para disminuir el riesgo de contagiar al bebé. Segundo trimestre: tras la diabetes gestacional y el Rh En el segundo trimestre (semanas 24-28), se realiza el Test de O'Sullivan para descartar la diebetes gestacional. Esta prueba analiza la sobrecarga de glucosa (azúcar) en sangre. Sólo si se encuentra alterada se realiza una curva de glucemia para descartar o confirmar el diagnóstico de la diabetes gestacional, que desaparece después del parto. Este problema afecta al 10% de las embarazadas. Detectarlo es importante porque el bebé podría aumentar su tamaño en una proporción mayor de lo habitual y obligar a practicar una cesárea, además de incrementar el riesgo de obesidad en su etapa adulta. En este periodo se realiza también un nuevo hemograma. Si en la analítica anterior se ha confirmado que el RH es negativo, se practica el Test de Coombs Indirecto para comprobar que no existe incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del feto, y que la madre no desarrolla anticuerpos contra ésta. Tercer trimestre: factores de coagulación y streptoccocus En la recta final del embarazo se repite el hemograma y la prueba para descartar la infección por VIH, el Test de Coombs Indirecto y, de cara al parto, se analizan los factores de coagulación de la sangre. Además, hacia las 35 ó 36 semanas se lleva a cabo un cultivo del fluido vaginal y rectal para asegurarse de que la madre sea portadora del Streptoccocus del grupo B. Este cultivo se obtiene a partir de una muestra de fluido que se toma con una torunda. No es una prueba dolorosa. El objetivo es evitar que el bebé se infecte con ese microorganismo al pasar por el canal del parto y prevenir la sepsis neonatal. Para ello, si se constata la presencia de este germen en la flora genital, que ocurre en el 25% de los cultivos, según Armengol, se le administra a la madre un antibiótico antes del parto. DEL TRIPLE SCREENING A LA AMNIOCENTESIS El primer trimestre es un momento crucial para averiguar si el futuro bebé sufre alguna anomalía cromosómica. Se efectúa un cribaje analítico-ecográfico de las alteraciones cromosómicas del feto que, en los últimos años, ha mejorado y se ha convertido en uno de los avances más destacables en este campo. Este análisis incluye una prueba sencilla, denominada Triple Screening, que analiza la sangre materna para detectar tres hormonas: la alfafetoproteína (AFP), la gonadotropina coriónica (Gch) y el estriol no conjugado (iE). Así se puede calcular el riesgo de que el feto tenga la trisomía 21, causante del Síndrome de Down, o la tiromía 18, responsable del Síndrome de Edwards. Esta información hormonal se combina con otros datos, como la edad o el hecho de que la madre sea fumadora, y con la información aportada por la ecografía del primer trimestre. Este combinado analítico-ecográfico ha permitido afinar tanto el diagnóstico de las alteraciones cromosómicas del feto, de forma que en el 90% de los casos se evitan pruebas más invasivas, como la amniocentesis, con un riesgo de aborto espontáneo del 1%. Ante resultados que apunten un riesgo de alteraciones cromosómicas alto, la embarazada debe someterse a una biopsia corial o a una amniocentesis para descartar o confirmar las anomalías. La biopsia corial consiste en extraer un fragmento de la placenta para estudiar el cariotipo (los cromosomas del feto) de manera precoz, entre las 11 y las 14 semanas de embarazo. La amniocentesis, que se practica entre la semana 15 y 16, es una prueba invasiva en la que se extrae líquido amniótico del útero materno para analizar las células fetales. CONTROL ECOGRÁFICO, UNO CADA 3 MESES La primera, entre las 12-14 semanas. Esta ecografía debería realizarse lo antes posible porque puede ayudar a precisar el inicio real del embarazo. Sin embargo, la mayoría de las veces no se efectúa antes de la semana 12. Esta primera exploración sirve para realizar un estudio de la anatomía precoz del feto y para diagnosticar algunas malformaciones congénitas. Se mide el pliegue nucal (traslucencia nucal) del embrión, un espacio que se encuentra detrás de la nuca embrionaria y que se puede apreciar en la ecografía. Este pliegue debe medir 2,5 milímetros; si los supera, se considera como marcador de riesgo de posibles alteraciones cromosómicas y se deben realizar otras pruebas como la amniocentesis. En esta fase inicial del embarazo, el embrión mide entre 50 y 60 mm (de 5 a 6 centímetros) y se puede ver la columna, esbozos de las extremidades o cómo late su corazón. La gripe A no supone ningún cambio en el protocolo de las pruebas del embarazo La segunda, a las 20-22 semanas. Entre estas semanas de gestación se realiza un análisis detallado de la morfología fetal. La ecografía permite estudiar, con una alta definición, la morfología de estructuras anatómicas como el corazón, el cerebro, los pulmones o el abdomen, y descubrir malformaciones como los defectos del tubo neural (espina bífida), prevenible si se toma ácido fólico al menos un mes antes del embarazo y durante éste. La tercera, a las 34 semanas. El objetivo de esta última ecografía es diagnosticar otras malformaciones que puedan haber aparecido de forma tardía, confirmar que el feto tenga un desarrollo normal y que no sufra retrasos de crecimiento. La ecografía en 4D Los aparatos de ecografía se han perfeccionado en los últimos años y han mejorado la detección de malformaciones. Además, algunos hospitales de tercer nivel y centros privados han comenzado a realizar ecografías en 4D que, respecto a las convencionales, ofrecen imágenes del feto en movimiento, en tiempo real y en color. Sin embargo, esta ecografía, introducida en España en 2004, no forma parte del control rutinario del embarazo. Sólo se utiliza en casos muy seleccionados para obtener más información de malformaciones como el labio leporino, en el paladar o en la piel, y detectar determinadas patologías. Está considerada como una ecografía "de complacencia", puesto que permite a los padres ver con más detalle la cara y los movimientos de su hijo.

Un nuevo enfoque de preparación al parto

"UN NUEVO ENFOQUE DE PREPARACIÓN AL PARTO" Publicada en la revista La Chispa, edición de febrero 2010. http://www.lachispa.net/esp/detailed_content.php?uid=1426

Lo que me ha regalado la maternidad

"LO QUE ME HA REGALADO LA MATERNIDAD" Artículo publicado en el blog "Aprendiendo de Adrian". http://aprendiendodeadrian.blogspot.com/2010/01/lo-que-me-ha-regalado-la-maternidad.html

El parto en el agua

"EL PARTO EN EL AGUA" http://www.i-natacion.com/articulos/matronatacion/parto.html De la revista "Ser padres hoy", nº258, mayo 1996

Enemigo número 1 en el parto: el miedo

"ENEMIGO NÚMERO 1 EN EL PARTO: EL MIEDO" Autora: María Rivera Fisioterapeuta col.1975 Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Andalucía. Según la Real Academia de la Lengua Española, el miedo se define como "perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño, real o imaginario." Lo que hace "horrible" el parto no es el dolor, sino el miedo. El miedo a lo desconocido, no sabemos lo que nos espera...Nos adelantamos a los acontecimientos y nos dejamos llevar por la fantasía e imaginación, en la mayoría de las veces condicionada por lo que nos han contado "que tiene que ser un parto". Estos comentarios que tanto nos influyen , junto a lacras sociales de los tabúes, transmitidas de generación en generación, creencias religiosas, ...hacen enfrentarnos al parto con una actitud temerosa y débil, nos sentimos frente a esa situación de riesgo, en este caso, riesgo imaginario.(leer más...) (...)Ningún proceso fisiológico duele (siempre hablamos de condiciones normales): hacer la digestión, respirar, que nuestro corazón lata, producción de orina en el sistema renal,...¿Por qué tiene que serlo el parto? Estamos preparadas genética y morfológicamente para parir. Si mujeres que pertenecen a otras tribus paren mientras cosechan y siguen con su actividad adelante, ¿por qué nosotras, las mujeres "del mundo desarrollado", no podemos? ¿Qué nos diferencia? Que hemos perdido de vista que es un proceso natural, que se produce de forma fisiológica, que un día, hace muchísimo tiempo, la mujer estuvo preparada para parir y que demasiadas intervenciones, por parte de diferentes profesionales, han hecho que la mujer pierda este punto de referencia. Cuando una mujer es ingresada es tratada, con frecuencia, de forma humillante (protocolos rutinarios y que se han demostrado de escasa eficiencia, como es el rasurado púbico, enema, goteo, monitorización constante, no dejarla mover con libertad, falta de intimidad y privacidad...), no se siente respaldada ni escuchada. Es, simplemente , otro producto más del parto (junto a su bebé. Siendo los dos los verdaderos protagonistas del proceso). Esta situación crea un estrés y ansiedad que nos lleva, desde un aumento de adrenalina en sangre (con la correspondiente bajada en sangre de oxitocina, la "hormona del parto"), incapacidad de relajarse (conlleva aumento de tensión, éste aumento de adrenalina, disminución de oxitocina,... y he aquí un círculo vicioso), la frase tan oída "se le paró el parto",... Aquí hay algunos puntos que pueden ayudar a enfrentarse a un parto y vivenciarlo de otra forma: -Informarse: Es fundamental. Conociendo el proceso del embarazo, parto y postparto, epidural, lactancia, lo que es normal y lo que no lo es, nos ayudará a tener en cuenta que "si sé que es normal, no me alarmo". Preguntar a profesionales , leer...puede ayudar.!! Cuidado con preguntar sobre experiencias personales.!! Solemos responder con la parte negativa (si es que la hubiera, que no tiene que ser así) y morbosa. Ante una persona que vemos que nos va a hablar de forma negativa del parto podemos tener preparada una "coletilla" que nos ayudará a salir airosos del momento: "mira, gracias por tu interés, pero con esto de las hormonas estoy muy sensible y sólo quiero escuchar cosas bonitas y positivas..." -Prepararse adecuadamente:. El trabajo físico dirigido nos ayudará a preparar nuestro cuerpo para el embarazo y tener una adecuada actitud para el parto. Este aspecto de la preparación al parto nos aporta confianza y tranquilidad para saber qué hacer en cada momento. Se debe preparar al periné para el trabajo de parto, saber orientar de forma correcta los pujos en la fase expulsiva del bebé, y evitar, en la medida de lo posible, posibles desgarros, incontinencias urinarias posteriores, recuperación inmediata de nuestros músculos,... NO SE OLVIDA LO QUE SE APRENDE en las clases de preparación a la maternidad. Si tuvieses esa sensación, debes escuchar a tu cuerpo, él sabe lo que hacer. Y estarás rodeada de los profesionales que elijas, que te darán esa tranquilidad. -Elije a las personas que te acompañarán: deben ser personas en las que tú confíes y sepas que te sentirás respaldada y escuchada, que saben bien cómo te gustaría que fuera tu parto, cuáles son tus expectativas y que son capaces de transmitirlas al resto del personal sanitario. Ellos actuarán de enlace entre la mamá y el personal que la atienda, pues ella estará centrada en su respiración, relajación, viviendo este momento,... -Sentirnos libres para ser lo que queremos: tener las ideas claras en temas en cuanto a lactancia, colecho o no, educación, uso de chupe o no,...y ser capaz de defenderlas y sentirnos respetadas. Cada mujer "vive la maternidad como va aprendiendo". No hay una fórmula mágica, es un proceso de aprendizaje por parte de la mamá (o mamá y papá) y bebé y debemos sentirnos libres para experimentar y equivocarnos, nadie nos debe privar de este camino sólo porque él/ella ya lo experimentó. -El último y no menos importante: ¡¡Disfruta del momento!!

¿Cómo se ponen las bolas chinas?

LA CICATRIZ DE LA CESÁREA, UNA GRAN OLVIDADA....Una vez que tenemos el bebé...nos olvidamos de nosotras!! Cada vez hay más cesáreas (no entremos ahora en el por qué...) y es tener al bebé en brazos, ver que todo ha ido bien y se nos olvida que ahora más que nunca el tratamiento debería continuar. Hay muy pocas mujeres que son conscientes de esta importancia y que se ponen en manos de un fisio para tratar la cicatriz, la que se ve y la que no se ve. Una cicatriz siempre debería tratarse. Produce como un cordón fibroso (igual que las que son visibles porque son externas) que limitan la movilidad de los tejidos, provocan adherencias de los tejidos y , a la larga, si no se trata, dolores musculares e incapacitan la vida del día a día, problemas estéticos que acaban mermando la autoestima de la mujer y el recuerdo de lo que un día supuso ese trauma, de forma constante. No somos magos, no podemos hacer que desaparezca, pero sí tratarlo de forma lo más precoz posible para que no de problemas. cicatriz de una cesárea ¿Cuándo empezar? Teniendo en cuenta que está la cicatriz que no vemos, hay que esperar 6 semanas mínimo, para permitir que el útero, los músculos cortados,....cicatricen. Si hay mucho edema la trabajaremos con drenaje linfático específico, vendajes neuromusculares que van a mejorar la reabsorción del edema y su drenaje,... Es fundamental hacer una adaptación lo más pronta posible a esta nueva situación, ponerse en manos de un fisio especialista que nos oriente y no limitarnos solamente a ponernos los parches de silicona, que quizás así la cicatriz que se ve no queda tan mal, pero, y la de dentro?? nos puede provocar dolores, desequilibrios musculares y hasta posible problema de incontinencia urinaria!!!Mamás, no lo dejéis....las cicatrices hay que tratarlas siempre!!!!

La Cicatriz de la Cesárea

LA CICATRIZ DE LA CESÁREA, UNA GRAN OLVIDADA....Una vez que tenemos el bebé...nos olvidamos de nosotras!! Cada vez hay más cesáreas (no entremos ahora en el por qué...) y es tener al bebé en brazos, ver que todo ha ido bien y se nos olvida que ahora más que nunca el tratamiento debería continuar. Hay muy pocas mujeres que son conscientes de esta importancia y que se ponen en manos de un fisio para tratar la cicatriz, la que se ve y la que no se ve. Una cicatriz siempre debería tratarse. Produce como un cordón fibroso (igual que las que son visibles porque son externas) que limitan la movilidad de los tejidos, provocan adherencias de los tejidos y , a la larga, si no se trata, dolores musculares e incapacitan la vida del día a día, problemas estéticos que acaban mermando la autoestima de la mujer y el recuerdo de lo que un día supuso ese trauma, de forma constante. No somos magos, no podemos hacer que desaparezca, pero sí tratarlo de forma lo más precoz posible para que no de problemas. cicatriz de una cesárea ¿Cuándo empezar? Teniendo en cuenta que está la cicatriz que no vemos, hay que esperar 6 semanas mínimo, para permitir que el útero, los músculos cortados,....cicatricen. Si hay mucho edema la trabajaremos con drenaje linfático específico, vendajes neuromusculares que van a mejorar la reabsorción del edema y su drenaje,... Es fundamental hacer una adaptación lo más pronta posible a esta nueva situación, ponerse en manos de un fisio especialista que nos oriente y no limitarnos solamente a ponernos los parches de silicona, que quizás así la cicatriz que se ve no queda tan mal, pero, y la de dentro?? nos puede provocar dolores, desequilibrios musculares y hasta posible problema de incontinencia urinaria!!!Mamás, no lo dejéis....las cicatrices hay que tratarlas siempre!!!!

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