Enemigo número 1 en el parto: el miedo

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"ENEMIGO NÚMERO 1 EN EL PARTO: EL MIEDO" Autora: María Rivera Fisioterapeuta col.1975 Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Andalucía. Según la Real Academia de la Lengua Española, el miedo se define como "perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño, real o imaginario." Lo que hace "horrible" el parto no es el dolor, sino el miedo. El miedo a lo desconocido, no sabemos lo que nos espera...Nos adelantamos a los acontecimientos y nos dejamos llevar por la fantasía e imaginación, en la mayoría de las veces condicionada por lo que nos han contado "que tiene que ser un parto". Estos comentarios que tanto nos influyen , junto a lacras sociales de los tabúes, transmitidas de generación en generación, creencias religiosas, ...hacen enfrentarnos al parto con una actitud temerosa y débil, nos sentimos frente a esa situación de riesgo, en este caso, riesgo imaginario.(leer más...) (...)Ningún proceso fisiológico duele (siempre hablamos de condiciones normales): hacer la digestión, respirar, que nuestro corazón lata, producción de orina en el sistema renal,...¿Por qué tiene que serlo el parto? Estamos preparadas genética y morfológicamente para parir. Si mujeres que pertenecen a otras tribus paren mientras cosechan y siguen con su actividad adelante, ¿por qué nosotras, las mujeres "del mundo desarrollado", no podemos? ¿Qué nos diferencia? Que hemos perdido de vista que es un proceso natural, que se produce de forma fisiológica, que un día, hace muchísimo tiempo, la mujer estuvo preparada para parir y que demasiadas intervenciones, por parte de diferentes profesionales, han hecho que la mujer pierda este punto de referencia. Cuando una mujer es ingresada es tratada, con frecuencia, de forma humillante (protocolos rutinarios y que se han demostrado de escasa eficiencia, como es el rasurado púbico, enema, goteo, monitorización constante, no dejarla mover con libertad, falta de intimidad y privacidad...), no se siente respaldada ni escuchada. Es, simplemente , otro producto más del parto (junto a su bebé. Siendo los dos los verdaderos protagonistas del proceso). Esta situación crea un estrés y ansiedad que nos lleva, desde un aumento de adrenalina en sangre (con la correspondiente bajada en sangre de oxitocina, la "hormona del parto"), incapacidad de relajarse (conlleva aumento de tensión, éste aumento de adrenalina, disminución de oxitocina,... y he aquí un círculo vicioso), la frase tan oída "se le paró el parto",... Aquí hay algunos puntos que pueden ayudar a enfrentarse a un parto y vivenciarlo de otra forma: -Informarse: Es fundamental. Conociendo el proceso del embarazo, parto y postparto, epidural, lactancia, lo que es normal y lo que no lo es, nos ayudará a tener en cuenta que "si sé que es normal, no me alarmo". Preguntar a profesionales , leer...puede ayudar.!! Cuidado con preguntar sobre experiencias personales.!! Solemos responder con la parte negativa (si es que la hubiera, que no tiene que ser así) y morbosa. Ante una persona que vemos que nos va a hablar de forma negativa del parto podemos tener preparada una "coletilla" que nos ayudará a salir airosos del momento: "mira, gracias por tu interés, pero con esto de las hormonas estoy muy sensible y sólo quiero escuchar cosas bonitas y positivas..." -Prepararse adecuadamente:. El trabajo físico dirigido nos ayudará a preparar nuestro cuerpo para el embarazo y tener una adecuada actitud para el parto. Este aspecto de la preparación al parto nos aporta confianza y tranquilidad para saber qué hacer en cada momento. Se debe preparar al periné para el trabajo de parto, saber orientar de forma correcta los pujos en la fase expulsiva del bebé, y evitar, en la medida de lo posible, posibles desgarros, incontinencias urinarias posteriores, recuperación inmediata de nuestros músculos,... NO SE OLVIDA LO QUE SE APRENDE en las clases de preparación a la maternidad. Si tuvieses esa sensación, debes escuchar a tu cuerpo, él sabe lo que hacer. Y estarás rodeada de los profesionales que elijas, que te darán esa tranquilidad. -Elije a las personas que te acompañarán: deben ser personas en las que tú confíes y sepas que te sentirás respaldada y escuchada, que saben bien cómo te gustaría que fuera tu parto, cuáles son tus expectativas y que son capaces de transmitirlas al resto del personal sanitario. Ellos actuarán de enlace entre la mamá y el personal que la atienda, pues ella estará centrada en su respiración, relajación, viviendo este momento,... -Sentirnos libres para ser lo que queremos: tener las ideas claras en temas en cuanto a lactancia, colecho o no, educación, uso de chupe o no,...y ser capaz de defenderlas y sentirnos respetadas. Cada mujer "vive la maternidad como va aprendiendo". No hay una fórmula mágica, es un proceso de aprendizaje por parte de la mamá (o mamá y papá) y bebé y debemos sentirnos libres para experimentar y equivocarnos, nadie nos debe privar de este camino sólo porque él/ella ya lo experimentó. -El último y no menos importante: ¡¡Disfruta del momento!!

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